Rainer María Rilke: Poemas tempranos (1899)
Ésta es la nostalgia: morar en la onda
y no tener patria en el tiempo.
Y éstos son los deseos: quedos diálogos
de las horas cotidianas con la eternidad.
Y eso es la vida. Hasta que de un ayer
suba la hora más solitaria de todas,
la que sonriendo, distinta a sus hermanas,
guarde silencio en presencia de lo eterno.
Berlín-Wilmersdorf, 3 de noviembre de 1897.
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2008-01-18
2007-10-11
Gato encerrado
Rilke y yo nos inspiramos en lo mismo: un gato negro, grandote, encerrado. Él en el del Jardín Botánico de París, yo en el de Tuxtla Gutiérrez, diferentes latitudes y tiempos, mismo encierro, misma desesperación de animal cautivo... (la traducción no es mía)
Al jaguar negro cautivo en el zoo de Tuxta Gutiérrez
C. Vidali R.
La selva tras de ti
convertida en jardín prohibido
enjaula la jaula que te enjaula
juaguar pantera de negro destino
no hay calma en tu encierro
no hay encierro para tu calma
tempestad violenta y resignada
en tu mirada
la fuerza de tus pasos
se cofina en un ocho
infinito
horizontal
de ansiosas pisadas sólidas,
pero sin destino
destino de cautivo
¿qué venias a buscar
tan cerca de tus enemigos,
los hombres de cabezas grandes
y débiles garras hábiles?
Tenían cautiva
a una de tus hembras
el estrus
hasta aquí te trajo
hasta aquí te atrajo
y perdiste tu libertad de tajo
¿Estarás para siempre aquí perdido?
Para ti la muerte
no es esperanza
animal soberbio de hermosa fuerza
aprisonada
para ti la vida sin libertad
no es nada
como sí lo es
para los niños que te miran
entre asustados y divertidos
eres su trompo
atrapado en cruel
baile finito
lleno de nostalgia de infinito.
La Pantera
R. M. Rilke
Del deambular de las barras se ha cansado tanto
su mirada, que ya nada retiene.
Es como si hubiera mil barras
y detrás de mil barras ningún mundo hubiese.
El suave andar de pasos flexibles y fuertes,
que gira en el más pequenyo círculo,
es como una danza de fuerza en torno un centro
en el que se yergue una gran voluntad dormida.
Sólo a veces se abre mudo el velo
de las pupilas. Entonces las penetra una imagen,
recorre la tensa quietud de sus miembros
y en el corazón su existencia acaba.
Al jaguar negro cautivo en el zoo de Tuxta Gutiérrez
C. Vidali R.
La selva tras de ti
convertida en jardín prohibido
enjaula la jaula que te enjaula
juaguar pantera de negro destino
no hay calma en tu encierro
no hay encierro para tu calma
tempestad violenta y resignada
en tu mirada
la fuerza de tus pasos
se cofina en un ocho
infinito
horizontal
de ansiosas pisadas sólidas,
pero sin destino
destino de cautivo
¿qué venias a buscar
tan cerca de tus enemigos,
los hombres de cabezas grandes
y débiles garras hábiles?
Tenían cautiva
a una de tus hembras
el estrus
hasta aquí te trajo
hasta aquí te atrajo
y perdiste tu libertad de tajo
¿Estarás para siempre aquí perdido?
Para ti la muerte
no es esperanza
animal soberbio de hermosa fuerza
aprisonada
para ti la vida sin libertad
no es nada
como sí lo es
para los niños que te miran
entre asustados y divertidos
eres su trompo
atrapado en cruel
baile finito
lleno de nostalgia de infinito.
La Pantera
R. M. Rilke
Del deambular de las barras se ha cansado tanto
su mirada, que ya nada retiene.
Es como si hubiera mil barras
y detrás de mil barras ningún mundo hubiese.
El suave andar de pasos flexibles y fuertes,
que gira en el más pequenyo círculo,
es como una danza de fuerza en torno un centro
en el que se yergue una gran voluntad dormida.
Sólo a veces se abre mudo el velo
de las pupilas. Entonces las penetra una imagen,
recorre la tensa quietud de sus miembros
y en el corazón su existencia acaba.
So long!
Otra rilkeana, traducción dedicada a las que se han ido...
Despedida
R.M. Rilke
Cómo he llegado a sentir esto llamado despedida.
Cómo sigo conociendo este algo oscuro, vigoroso, cruel,
que sostiene una delicada trenza,
y nos la vuelve a mostrar, sólo para destrozarla.
Cuán indefenso estaba viendo aquello
que, llamándome mientras me abandonaba,
se quedó atrás, como si fuera todas las mujeres
y a la vez pequeña y blanca y no precisamente eso.
Una seña, ya no dirigida a mí,
seguida de ligeras ondas reverberantes,
difícil explicarlo: un ciruelo quizá,
desde el que un cucú, de prisa, salió volando.
Abschied
Wie hab ich das gefühlt was Abscied heisst.
Wie weiss ich noch: ein dunkles unverwundnes
grausames Etwas, das ein Schönverbundnes
noch einmal zeigt und hinhält und zerreisst.
Wie war ich ohne Wehr, dem zuzuschauen,
das, da es mich. mich rufend, gehen liess,
zurückblieb, so als wärens alle Frauen
und dennoch klein und weiss und nicht dies:
Ein Winken, schon nicht mehr auf mich bezogen,
ein leise Weiterwinkendes --, schon kaum
erklärbar mehr: vielleicht ein Plaumenbaum,
von dem ein Kuchuck hastig abgeflogen.
Despedida
R.M. Rilke
Cómo he llegado a sentir esto llamado despedida.
Cómo sigo conociendo este algo oscuro, vigoroso, cruel,
que sostiene una delicada trenza,
y nos la vuelve a mostrar, sólo para destrozarla.
Cuán indefenso estaba viendo aquello
que, llamándome mientras me abandonaba,
se quedó atrás, como si fuera todas las mujeres
y a la vez pequeña y blanca y no precisamente eso.
Una seña, ya no dirigida a mí,
seguida de ligeras ondas reverberantes,
difícil explicarlo: un ciruelo quizá,
desde el que un cucú, de prisa, salió volando.
Abschied
Wie hab ich das gefühlt was Abscied heisst.
Wie weiss ich noch: ein dunkles unverwundnes
grausames Etwas, das ein Schönverbundnes
noch einmal zeigt und hinhält und zerreisst.
Wie war ich ohne Wehr, dem zuzuschauen,
das, da es mich. mich rufend, gehen liess,
zurückblieb, so als wärens alle Frauen
und dennoch klein und weiss und nicht dies:
Ein Winken, schon nicht mehr auf mich bezogen,
ein leise Weiterwinkendes --, schon kaum
erklärbar mehr: vielleicht ein Plaumenbaum,
von dem ein Kuchuck hastig abgeflogen.
2007-10-10
Rilkeana
Un rilkeano que traduzco (del inglés, jeje...) dedicado a...
La mujer enamorada
Rainer Maria Rilke
Esa es mi ventana.
Me desperté con tanta calma.
Pensé, estoy flotando.
¿Hasta dónde mi vida llega
Y dónde la noche comienza?
Podría pensar que todo
Mi alrededor soy yo;
Como la transparencia del cristal
Profunda, oscura y muda.
Pienso que podría meter
en mí a todas las estrellas,
Tan grande parece mi corazón,
Tanto quiere soltar
A quel que quizá
Comienza a amar, quizá a aferrar.
Tan extraño, tan inédito
Parece mi destino.
Quién soy yo reposando aquí,
Bajo este cielo infinito,
Como la dulce
fragancia de una pradera
moviéndose para adelante
y para atrás,
a la vez deseosa
y temerosa de que alguien
escuche mi llamado,
destinado a desvancerse
en otro.
Die Liebende
Das ist mein Fenster. Eben
bin ich so sanft erwacht.
Ich dachte, ich würde schweben.
Bis wohin reicht mein Leben,
und wo beginnt die Nacht?
Ich könnte meinen, alles
wäre noch Ich ringsum;
durchsichtig wie eines Kristalles
Tiefe, verdunkelt, stumm.
Ich könnte auch noch die Sterne
fassen in mir; so groß
scheint mir mein Herz; so gerne
ließ es ihn wieder los
den ich vielleicht zu lieben,
vielleicht zu halten begann.
Fremd, wie niebeschrieben
sieht mich mein Schiksal an.
Was bin ich unter diese
Unendlichkeit gelegt,
duftend wie eine Wiese,
hin und her bewegt,
rufend zugleich und bange,
daß einer den Ruf vernimmt,
und zum Untergange
in einem Andern bestimmt.
La mujer enamorada
Rainer Maria Rilke
Esa es mi ventana.
Me desperté con tanta calma.
Pensé, estoy flotando.
¿Hasta dónde mi vida llega
Y dónde la noche comienza?
Podría pensar que todo
Mi alrededor soy yo;
Como la transparencia del cristal
Profunda, oscura y muda.
Pienso que podría meter
en mí a todas las estrellas,
Tan grande parece mi corazón,
Tanto quiere soltar
A quel que quizá
Comienza a amar, quizá a aferrar.
Tan extraño, tan inédito
Parece mi destino.
Quién soy yo reposando aquí,
Bajo este cielo infinito,
Como la dulce
fragancia de una pradera
moviéndose para adelante
y para atrás,
a la vez deseosa
y temerosa de que alguien
escuche mi llamado,
destinado a desvancerse
en otro.
Die Liebende
Das ist mein Fenster. Eben
bin ich so sanft erwacht.
Ich dachte, ich würde schweben.
Bis wohin reicht mein Leben,
und wo beginnt die Nacht?
Ich könnte meinen, alles
wäre noch Ich ringsum;
durchsichtig wie eines Kristalles
Tiefe, verdunkelt, stumm.
Ich könnte auch noch die Sterne
fassen in mir; so groß
scheint mir mein Herz; so gerne
ließ es ihn wieder los
den ich vielleicht zu lieben,
vielleicht zu halten begann.
Fremd, wie niebeschrieben
sieht mich mein Schiksal an.
Was bin ich unter diese
Unendlichkeit gelegt,
duftend wie eine Wiese,
hin und her bewegt,
rufend zugleich und bange,
daß einer den Ruf vernimmt,
und zum Untergange
in einem Andern bestimmt.
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