Centro Nacional de las Artes
A lo mejor le pueden echar un vistazo a Barba chicas...
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2008-09-12
2008-04-01
El imperio de los sinsentidos
Reseña de la obra Interpretando a la víctima (Gruta del Helénico Viernes 8:30, Sábado 7 y domingo 18 hrs. $200 sin descuento alguno)
Copyright Carlos Vidali Rebolledo
La Unión Soviética se desmoronó, y en Rusia se heredó una enorme riqueza que había sido controlada por un estado policíaco, represor, cínico, castrante, despótico, limitante para el desarrollo del individuo y de la sociedad, opresivo..., bueno, en suma, un estado como todos los demás estados, con la diferencia de que la economía estaba dirigida al beneficio de toda la sociedad y no al beneficio de una pequeña élite --en teoría al menos, lo que ya es bastante, porque el que sea aceptado por todos que el estado está ahí para beneficiar al individuo antes que a la sociedad es vergüenza neoliberal, como dice Theodore Sturgeon, en Los cristales soñadores "primero hay que proteger a la especie, luego al grupo y luego al individuo, porque si se da prioridad a éste último, el grupo y la especie peligran" así nos lo demuestra la debacle ecológica que se avecina; pero ahora Rusia, afortunadamente, es uno de los países que cuenta con la mayor cantidad de multimillonarios (herederos) y una libertad democrática mucho mayor que una gran cantidad de países del mundo...
En el estado polarizado que dejó de ser la Unión Soviética para convertirse en una pléyade de países "libres" e "independientes" vive Valia (Antonio Vega), no uno de los tantos millonarios, sino un joven treintón (?) que dejó de comer surimi porque los letones se mean y se masturban sobre los cargamentos dirigidos a Rusia, país al que odian, pues los invadió antes que los nazis (Letonía, por ejemplo, es un país reaccionariamente católico donde, afirman sus líderes, los matrimonios entre personas del mismo sexo son lo mismo que si un hombre o una mujer decidiera casarse con un perro).
Valia dejó la universidad por cierta apatía existencial que al parecer comparten sus coetáneos y se dedica a representar a la víctima en las reconstrucciones que hace la policía de asesinatos, en el lugar de los hechos. Un trabajo digno, pero que como todos los empleos en Rusia tiene una relación estrecha con corrupciones y mafias, y los tres (o cuatro) crímenes que reconstruye Valia puede o no ser sintomáticos de la decadencia rusa, que los dramaturgos (los hermanos rusos Plesnyakov) buscan retratar mediante una farsa, a veces macabra.
Los crímenes consisten en asesinatos o intentos de asesinato, uno de los presuntos responsables trata de matar a una mujer en un baño y luego sacarla en pedacitos en una bolsita del super, a otro se le presenta la posibilidad momentánea de ser liberado mediante un acto de corrupción del sargento Seva (Roldán Ramirez, quien pronto dominará la técnica actoral), el cual tiene claro que sin estudios superiores no podrá avanzar socialmente y al que tienta Valia para lograrlo sin esforzarse mucho; otro le revienta dos balazos en la nuca a su mejor amigo de la secundaria por burlarse de su modesto negocio (lavacoches). Los criminales son interpretados con maestría por Héctor Holten, que logra dotar a cada uno de una personalidad independiente: Ana Graham, representa a las testigos de tan terribles hechos en una actuación un poco aburrida. El que conduce la investigación es el Inspector (Enrique Singer) que representa a la vieja guardia soviética y que si bien es corrupto, borracho y promiscuo (se echa fuera de escena un round con la sexy Sargento Lyuda, Maricarmen Nuñez), está muy preocupado porque esta generación de jóvenes sin moral alguna --más allá de la ganancia rápida--, son los que manejan los reactores nucleares, los aviones que heredaron del Ejército Rojo y la educación infantil.
Valia vive con sus padres, que son Enrique Singer (en una vis cómica que poco le conocíamos) y una Ana Graham de un mal humor insoportable (el mejor de sus personajes), ambos padres tienen un bagaje cultural distinto, lo que no les impide haber vivido juntos más de 30 años, a éstos los vemos casi siempre como a Nell y a Nagg (los padres de Hamm en el Fin de partida de Beckett) dentro de una especie de cubículos en los que no se les ven las piernas, parecen decir como Nell, "nada es más gracioso que la infelicidad"..., personajes profundamente mutilados y por lo tanto cautivos... se les dificulta domar a su hijo que ha aprendido todos los trucos para zafarse de cualquier tipo de responsabilidad (doméstica o laboral), porque sabe desde joven que "para que no te castiguen más, tienes que hacerlos creer que ya te están castigando lo suficiente".
Ls actuaciones de Holten y Singer son memorables y la solución del espacio escénico me parece correcta, la iluminación tiene un momento notable (cuando la misteriosa mujer japonesa canta una canción con cómico virtuosismo) y la escenografía, aunque espartana, es efectiva. La "coreografía" o el trazo cae en una persecución gratuita, pero hay pocos movimientos innecesarios; en general, se asistirá a la puesta divertida e inteligente de un buen texto.
4 de cinco estrellas.
Copyright Carlos Vidali Rebolledo
La Unión Soviética se desmoronó, y en Rusia se heredó una enorme riqueza que había sido controlada por un estado policíaco, represor, cínico, castrante, despótico, limitante para el desarrollo del individuo y de la sociedad, opresivo..., bueno, en suma, un estado como todos los demás estados, con la diferencia de que la economía estaba dirigida al beneficio de toda la sociedad y no al beneficio de una pequeña élite --en teoría al menos, lo que ya es bastante, porque el que sea aceptado por todos que el estado está ahí para beneficiar al individuo antes que a la sociedad es vergüenza neoliberal, como dice Theodore Sturgeon, en Los cristales soñadores "primero hay que proteger a la especie, luego al grupo y luego al individuo, porque si se da prioridad a éste último, el grupo y la especie peligran" así nos lo demuestra la debacle ecológica que se avecina; pero ahora Rusia, afortunadamente, es uno de los países que cuenta con la mayor cantidad de multimillonarios (herederos) y una libertad democrática mucho mayor que una gran cantidad de países del mundo...
En el estado polarizado que dejó de ser la Unión Soviética para convertirse en una pléyade de países "libres" e "independientes" vive Valia (Antonio Vega), no uno de los tantos millonarios, sino un joven treintón (?) que dejó de comer surimi porque los letones se mean y se masturban sobre los cargamentos dirigidos a Rusia, país al que odian, pues los invadió antes que los nazis (Letonía, por ejemplo, es un país reaccionariamente católico donde, afirman sus líderes, los matrimonios entre personas del mismo sexo son lo mismo que si un hombre o una mujer decidiera casarse con un perro).
Valia dejó la universidad por cierta apatía existencial que al parecer comparten sus coetáneos y se dedica a representar a la víctima en las reconstrucciones que hace la policía de asesinatos, en el lugar de los hechos. Un trabajo digno, pero que como todos los empleos en Rusia tiene una relación estrecha con corrupciones y mafias, y los tres (o cuatro) crímenes que reconstruye Valia puede o no ser sintomáticos de la decadencia rusa, que los dramaturgos (los hermanos rusos Plesnyakov) buscan retratar mediante una farsa, a veces macabra.
Los crímenes consisten en asesinatos o intentos de asesinato, uno de los presuntos responsables trata de matar a una mujer en un baño y luego sacarla en pedacitos en una bolsita del super, a otro se le presenta la posibilidad momentánea de ser liberado mediante un acto de corrupción del sargento Seva (Roldán Ramirez, quien pronto dominará la técnica actoral), el cual tiene claro que sin estudios superiores no podrá avanzar socialmente y al que tienta Valia para lograrlo sin esforzarse mucho; otro le revienta dos balazos en la nuca a su mejor amigo de la secundaria por burlarse de su modesto negocio (lavacoches). Los criminales son interpretados con maestría por Héctor Holten, que logra dotar a cada uno de una personalidad independiente: Ana Graham, representa a las testigos de tan terribles hechos en una actuación un poco aburrida. El que conduce la investigación es el Inspector (Enrique Singer) que representa a la vieja guardia soviética y que si bien es corrupto, borracho y promiscuo (se echa fuera de escena un round con la sexy Sargento Lyuda, Maricarmen Nuñez), está muy preocupado porque esta generación de jóvenes sin moral alguna --más allá de la ganancia rápida--, son los que manejan los reactores nucleares, los aviones que heredaron del Ejército Rojo y la educación infantil.
Valia vive con sus padres, que son Enrique Singer (en una vis cómica que poco le conocíamos) y una Ana Graham de un mal humor insoportable (el mejor de sus personajes), ambos padres tienen un bagaje cultural distinto, lo que no les impide haber vivido juntos más de 30 años, a éstos los vemos casi siempre como a Nell y a Nagg (los padres de Hamm en el Fin de partida de Beckett) dentro de una especie de cubículos en los que no se les ven las piernas, parecen decir como Nell, "nada es más gracioso que la infelicidad"..., personajes profundamente mutilados y por lo tanto cautivos... se les dificulta domar a su hijo que ha aprendido todos los trucos para zafarse de cualquier tipo de responsabilidad (doméstica o laboral), porque sabe desde joven que "para que no te castiguen más, tienes que hacerlos creer que ya te están castigando lo suficiente".
Ls actuaciones de Holten y Singer son memorables y la solución del espacio escénico me parece correcta, la iluminación tiene un momento notable (cuando la misteriosa mujer japonesa canta una canción con cómico virtuosismo) y la escenografía, aunque espartana, es efectiva. La "coreografía" o el trazo cae en una persecución gratuita, pero hay pocos movimientos innecesarios; en general, se asistirá a la puesta divertida e inteligente de un buen texto.
4 de cinco estrellas.
literature, mexico, literatur, photos, sexo
reseñas cvr,
teatro
2008-03-31
Ya no sufras ¡mejor ríete!
literature, mexico, literatur, photos, sexo
agenda cvr,
teatro
2008-03-26
Una relación como tantas
Reseña de la obra de teatro Una relación pornográfica
Teatro Helénico
Copyright Carlos Vidali Rebolledo
Pornografía viene del vocablo griego πόρνη (porno) que quiere decir prostituta, así que la pornografía es el dibujo de la prostituta, en acción ¡Por fin una división lógica entre pornografía y erotismo! El erotismo sería el captar en imágenes (o en sonidos) una relación sexual entre una o dos (o más) personas que acceden voluntariamente a la "representación" para la cámara y la pornografía la veríamos cuando a alguien se le está pagando para que lleve a cabo tal o cual acto de prostitución.
Una relación pornográfica sería pues una que se establece a partir de la prostitución gráfica, aquí los personajes se buscan uno al otro como mercancías: un anuncio en la revista, un buscar cumplir una fantasía con alguien en un chat, la forma en la que se conocen es voluntariamente confusa, pero queda claro que ambos andan buscando algo que no cualquiera puede darles y que están dispuestos a darle al otro algo para que le cumpla sus deseos: dinero o no de por medio, prostitución.
La otra forma en la que se puede interpretar "pornográfica" es apegándonos por completo a su significante, al sonido producido: por no grafía, que no hay dibujo, no hay imagen, y la relación de los personajes es pornográfica en un principio porque nunca se nos revelará qué es lo que hacen cuando desaparecen tras la puerta giratoria, como de hotel de lujo, sabemos que es algo distinto a "hacer el amor", porque luego, emocionados, harán el amor, diferenciándolo de su acto pornográfico.
Diría que la obra está en el contexto del minimalismo abigarrado, es decir, se desarrolla enmedio de contradicciones: la escenografía es un gran cuadro de Mondrian (pero con líneas sueltas, es decir, sin remate, sin terminar de cuadrar, lo cual no gustaba a Mondrian en absoluto, pero algo deja abierto, aunque con una vibración sucia) del que los actores sacan y meten los objetos necesarios (una silla, una mesa ¡Una cama!), hay sin duda economía, me hubiera gustado más que los objetos se movieran por sí mismos, al menos al salir y entrar de las paredes, lo cual no hubiera representado ninguna dificultad técnica y evitaría perder la concentración en los movimientos irrelevantes de los actores.
Los actores, artífices del espectáculo teatral, víctimas y verdugos de sí mismos..., en esta adaptación (de Luis Mario Moncada, ex director de Helénico, donde se presenta la obra) hay un personaje de más, o más bien, la presencia corporal de un actor de más, en la película (el guión de philippe blasand, aquí una entrevista en francés ) ) una voz en off entrevista a los actores, aquí lo hace una especie de psicóloga tomando notas, la relación con este personaje parece un poco artificial y de alguna manera hace decrecer el "supense" en la dramaturgia, obliga a los personajes a dialogar en tanto más bien, cuando no están dialogando entre ellos, sus impresiones sobre la relación deberían ser más una relfexión interna, reflexión interna de dos personajes que pasan en minutos por todos los estados de una relación que evoluciona de sexual, a matrimonial a una relación de desamor. Sin embargo me agradó el que la interrogadora se dirigiera a uno de los personajes y otro le respondiera (aunque hubo un momento en que el equivoco fue obvio, pues pregunta directamente al masuculino una pregunta que podía haberse hecho a cualquiera de los dos).
Me parece que los actores estuvieron un poco abandonados por la director e interpretaron con su mejor esfuerzo, el actor (Hernán Mendoza), en los registros bajos es de gran naturalidad y está poco acartonado, pero en los altos recita torpemente, la actriz principal (Ana Cioccheti) varía mucho, en partes genial, en partes mediocre, el personaje de la "psicóloga" (Natalia Traven, que además es psicóloga de verdad...) es el más consistente, aunque mantener la neutralidad no es de lo más sencillo, el observador objetivo que actúa a los personajes incidentales con disfraces minamalistas y a veces un poco ridículos, creo que estos se podían haber evitado si la directora hubiera tenido un poco más de arrojo.
El vestuario en realidad es muy parco y si bien claramente da la impresión de que se trata de yupis chilangos acomodados, podría haber variado para resaltar la belleza de la actriz y hacer al actor menos burocrático, los pantalones y el sueter le quedaban mal a la psicóloga. La música original, pasa desapercibida y la iluminación no está mal.
3 estrellas de cinco.
Teatro Helénico
Copyright Carlos Vidali Rebolledo
Pornografía viene del vocablo griego πόρνη (porno) que quiere decir prostituta, así que la pornografía es el dibujo de la prostituta, en acción ¡Por fin una división lógica entre pornografía y erotismo! El erotismo sería el captar en imágenes (o en sonidos) una relación sexual entre una o dos (o más) personas que acceden voluntariamente a la "representación" para la cámara y la pornografía la veríamos cuando a alguien se le está pagando para que lleve a cabo tal o cual acto de prostitución.
Una relación pornográfica sería pues una que se establece a partir de la prostitución gráfica, aquí los personajes se buscan uno al otro como mercancías: un anuncio en la revista, un buscar cumplir una fantasía con alguien en un chat, la forma en la que se conocen es voluntariamente confusa, pero queda claro que ambos andan buscando algo que no cualquiera puede darles y que están dispuestos a darle al otro algo para que le cumpla sus deseos: dinero o no de por medio, prostitución.
La otra forma en la que se puede interpretar "pornográfica" es apegándonos por completo a su significante, al sonido producido: por no grafía, que no hay dibujo, no hay imagen, y la relación de los personajes es pornográfica en un principio porque nunca se nos revelará qué es lo que hacen cuando desaparecen tras la puerta giratoria, como de hotel de lujo, sabemos que es algo distinto a "hacer el amor", porque luego, emocionados, harán el amor, diferenciándolo de su acto pornográfico.
Diría que la obra está en el contexto del minimalismo abigarrado, es decir, se desarrolla enmedio de contradicciones: la escenografía es un gran cuadro de Mondrian (pero con líneas sueltas, es decir, sin remate, sin terminar de cuadrar, lo cual no gustaba a Mondrian en absoluto, pero algo deja abierto, aunque con una vibración sucia) del que los actores sacan y meten los objetos necesarios (una silla, una mesa ¡Una cama!), hay sin duda economía, me hubiera gustado más que los objetos se movieran por sí mismos, al menos al salir y entrar de las paredes, lo cual no hubiera representado ninguna dificultad técnica y evitaría perder la concentración en los movimientos irrelevantes de los actores.
Los actores, artífices del espectáculo teatral, víctimas y verdugos de sí mismos..., en esta adaptación (de Luis Mario Moncada, ex director de Helénico, donde se presenta la obra) hay un personaje de más, o más bien, la presencia corporal de un actor de más, en la película (el guión de philippe blasand, aquí una entrevista en francés ) ) una voz en off entrevista a los actores, aquí lo hace una especie de psicóloga tomando notas, la relación con este personaje parece un poco artificial y de alguna manera hace decrecer el "supense" en la dramaturgia, obliga a los personajes a dialogar en tanto más bien, cuando no están dialogando entre ellos, sus impresiones sobre la relación deberían ser más una relfexión interna, reflexión interna de dos personajes que pasan en minutos por todos los estados de una relación que evoluciona de sexual, a matrimonial a una relación de desamor. Sin embargo me agradó el que la interrogadora se dirigiera a uno de los personajes y otro le respondiera (aunque hubo un momento en que el equivoco fue obvio, pues pregunta directamente al masuculino una pregunta que podía haberse hecho a cualquiera de los dos).
Me parece que los actores estuvieron un poco abandonados por la director e interpretaron con su mejor esfuerzo, el actor (Hernán Mendoza), en los registros bajos es de gran naturalidad y está poco acartonado, pero en los altos recita torpemente, la actriz principal (Ana Cioccheti) varía mucho, en partes genial, en partes mediocre, el personaje de la "psicóloga" (Natalia Traven, que además es psicóloga de verdad...) es el más consistente, aunque mantener la neutralidad no es de lo más sencillo, el observador objetivo que actúa a los personajes incidentales con disfraces minamalistas y a veces un poco ridículos, creo que estos se podían haber evitado si la directora hubiera tenido un poco más de arrojo.
El vestuario en realidad es muy parco y si bien claramente da la impresión de que se trata de yupis chilangos acomodados, podría haber variado para resaltar la belleza de la actriz y hacer al actor menos burocrático, los pantalones y el sueter le quedaban mal a la psicóloga. La música original, pasa desapercibida y la iluminación no está mal.
3 estrellas de cinco.
literature, mexico, literatur, photos, sexo
reseñas cvr,
teatro
2008-03-24
Actividades 20080323
Museo Tamayo
Claudio Girola
Wolfgan Tillmans
Por medio de artefacto analógico, es decir que mediante mecanismo similares a los utilizados por la naturaleza o por lo menos a nuestra comprensión o aprehensión de la misma, y después de cuya captura puedo manipular para resaltar tales o cuales cualidades o cantidades, presento esta "impresión" del mundo, este capturar un movimiento, un color, un gesto, una composición que ha tenido lugar en la realidad aunque sea parcialmente. Bajo esta definición es válida la fotografía abstracta, es decir carente de forma identificables en la realidad no estética, en la realidad no acordada... Fotografía por otro lado que trivializa todo acontecimiento, pues todo acontecimiento es una composición única, irrepetible, y a veces, según el estado de ánimo del espectador-actor, un momento de revelación, hay una de dos jovencitos besándose, una de un niño abrazando la cintura de su madre desde atrás como un príncipe postrado ante su amante huidiza, un pubis femenino peludo mostrándose al levantarse una falda, hay impresiones gigantes de manchas e instantáneas de desnudos imponentes en el familiar formato que nos entregaban las máquinas fototortilleras, pocos marcos, el autor prefiere mostrar mucho que mostrarlo resaltado, la museografía podrá resaltar o minimizar, como les da valor a los recortes de diario y libros abiertos que rematan la muestra: la fotografía no es sino una mirada, que se comparte, de un acontecimiento y el acontecimiento puede ser el funcionamiento de las luces en un rave, cinematografía, kino, movimiento ¿las lámparas siguen el ritmo de la música o es al revés? o simplemente nuestro cerebro une el movimiento a la música, el ojo al oído.
Thomas Hischhorn
El espacio de Thomas Hirschhorn está tomado, las computadoras tapizan los muros, una tienda de sillones cubiertos con cinta canela no nos invita a sentarnos, sino a consumir, en un lugar donde ha caído una viga, donde el techo se desmorona, no hay superioridad, estamos abajo, nos oprimen las vigas que son donde reposa la imagen de las carnicerías humanas, de los genocidios que se perpetran a diario.
Una habitación y la tienda de sillones plastificados, una chimenea atestada que se ahoga, libreros, libros, los objetos habituales, pero todos los muros están grafiteados, hay manchas de cinta canela en el piso, acolchonadas, pisarlas sorprende, como cuando pisamos algo blando y sólido, un deyecto o un cadáver. La cinta canela domina, ese material que todo lo une al menos momentáneamente, que tapa las ventanas de los micros de la ciudad de México cuando se han roto, que podría ser el embalsamador de nuestros tiempos, la venda de la momia posposmoderna, la tortura de la opresión, del mantener en una postura insostenible a algún objeto articulado..., y sólo porque es barata, más que otros materiales conjuntadores.
Los grafitis están en inglés, realizados con plumas, plumones, sprays, dicen cosa como hate war, the moral dimension, living is easy, ET, Speed test…, los libreros se desbordan con papeles fotocopiados, la fe es una gigante moneda, un montón de jabones inmensos se empolva en un rincón, dicen algo esos javones berdes, deseo de limpieza, quitar la sangre de alguna manera, porque hay tres cuartos en los que podemos perdernos y no porque sean idénticos, sino porque se identifican, un paisaje infinito de sobreinformación y opresión, sobre la chimenea los libros, apilados, una lista nos los deja escrutar titularmente: La vida como voluntad y representación, Hana Adrent, nexus, plexus, sexus, en cada una de las habitaciones hay una selección distinta, quizá articula el discurso ¿se pueden tocar los libros? se podrían leer, no pregunté a los guardias, pero en este montaje no había una rayita dicéndome hasta donde podía acercarme, las miles de fotocopias que invadían los libreros podían acomodarse a la propia voluntad, cartón, cinta canela, sillones, fotografías terribles de cadáveres quemados, mutilados, cabezas separadas junto con el brazo, caras quemadas, la muerte en forma de guerra, la muerte en su forma más grotesca ¿amarillismo, sensacionalismo? sin duda, deseos de mostrar los rostros más turbios de la existencia, del hombre contra el hombre que es el hombre sobre el hombre y sobre la mujer ¿sexo? en los libros, los símbolos fálicos que oprimen la habitación parlante, informatizada a la vez..., no se puede pasar por acá, por allá..., sí se puede, pero es incómodo, el flujo es la repetición de las tres salas, la repetición irrepetible, porque nunca estará el papel en el mismo sitio, y nunca será el mismo el lector, ni siquiera los guardias que tienen que mantenerse inmersos en el montaje, y que le han tomado cariño, a un espacio cálido y con libros, las terribles fotos hay que acercarse a verlas, así como a algunas de las pintas, con distintas letras ¿se ayudó el artista? ¿es todo su obra? hizo un plano dejando instrucciones?
Se puede salir de ese espacio caótico sin tener que establecer un orden esquemático en el para hacerlo habitable, véase transitable, se puede salir uno del montaje para después recordar que existe, y que siempre estará allí, en la sensación de haber participado en un genocidio, a la vez cómo víctima y cómo verdugo, no como cuando asistimos circunspectos al espectáculo televisivo, sino como cuando nos adentramos en una casa de los sustos o a otra representación, la sentimos más real que la realidad que nos digieren los mass media.
En el Paseo de la Reforma
Exposición de esculturas de Leonora Carrington
Obra de teatro en el Helénico
Una relación pornográfica
Claudio Girola
Wolfgan Tillmans
Por medio de artefacto analógico, es decir que mediante mecanismo similares a los utilizados por la naturaleza o por lo menos a nuestra comprensión o aprehensión de la misma, y después de cuya captura puedo manipular para resaltar tales o cuales cualidades o cantidades, presento esta "impresión" del mundo, este capturar un movimiento, un color, un gesto, una composición que ha tenido lugar en la realidad aunque sea parcialmente. Bajo esta definición es válida la fotografía abstracta, es decir carente de forma identificables en la realidad no estética, en la realidad no acordada... Fotografía por otro lado que trivializa todo acontecimiento, pues todo acontecimiento es una composición única, irrepetible, y a veces, según el estado de ánimo del espectador-actor, un momento de revelación, hay una de dos jovencitos besándose, una de un niño abrazando la cintura de su madre desde atrás como un príncipe postrado ante su amante huidiza, un pubis femenino peludo mostrándose al levantarse una falda, hay impresiones gigantes de manchas e instantáneas de desnudos imponentes en el familiar formato que nos entregaban las máquinas fototortilleras, pocos marcos, el autor prefiere mostrar mucho que mostrarlo resaltado, la museografía podrá resaltar o minimizar, como les da valor a los recortes de diario y libros abiertos que rematan la muestra: la fotografía no es sino una mirada, que se comparte, de un acontecimiento y el acontecimiento puede ser el funcionamiento de las luces en un rave, cinematografía, kino, movimiento ¿las lámparas siguen el ritmo de la música o es al revés? o simplemente nuestro cerebro une el movimiento a la música, el ojo al oído.
Thomas Hischhorn
El espacio de Thomas Hirschhorn está tomado, las computadoras tapizan los muros, una tienda de sillones cubiertos con cinta canela no nos invita a sentarnos, sino a consumir, en un lugar donde ha caído una viga, donde el techo se desmorona, no hay superioridad, estamos abajo, nos oprimen las vigas que son donde reposa la imagen de las carnicerías humanas, de los genocidios que se perpetran a diario.
Una habitación y la tienda de sillones plastificados, una chimenea atestada que se ahoga, libreros, libros, los objetos habituales, pero todos los muros están grafiteados, hay manchas de cinta canela en el piso, acolchonadas, pisarlas sorprende, como cuando pisamos algo blando y sólido, un deyecto o un cadáver. La cinta canela domina, ese material que todo lo une al menos momentáneamente, que tapa las ventanas de los micros de la ciudad de México cuando se han roto, que podría ser el embalsamador de nuestros tiempos, la venda de la momia posposmoderna, la tortura de la opresión, del mantener en una postura insostenible a algún objeto articulado..., y sólo porque es barata, más que otros materiales conjuntadores.
Los grafitis están en inglés, realizados con plumas, plumones, sprays, dicen cosa como hate war, the moral dimension, living is easy, ET, Speed test…, los libreros se desbordan con papeles fotocopiados, la fe es una gigante moneda, un montón de jabones inmensos se empolva en un rincón, dicen algo esos javones berdes, deseo de limpieza, quitar la sangre de alguna manera, porque hay tres cuartos en los que podemos perdernos y no porque sean idénticos, sino porque se identifican, un paisaje infinito de sobreinformación y opresión, sobre la chimenea los libros, apilados, una lista nos los deja escrutar titularmente: La vida como voluntad y representación, Hana Adrent, nexus, plexus, sexus, en cada una de las habitaciones hay una selección distinta, quizá articula el discurso ¿se pueden tocar los libros? se podrían leer, no pregunté a los guardias, pero en este montaje no había una rayita dicéndome hasta donde podía acercarme, las miles de fotocopias que invadían los libreros podían acomodarse a la propia voluntad, cartón, cinta canela, sillones, fotografías terribles de cadáveres quemados, mutilados, cabezas separadas junto con el brazo, caras quemadas, la muerte en forma de guerra, la muerte en su forma más grotesca ¿amarillismo, sensacionalismo? sin duda, deseos de mostrar los rostros más turbios de la existencia, del hombre contra el hombre que es el hombre sobre el hombre y sobre la mujer ¿sexo? en los libros, los símbolos fálicos que oprimen la habitación parlante, informatizada a la vez..., no se puede pasar por acá, por allá..., sí se puede, pero es incómodo, el flujo es la repetición de las tres salas, la repetición irrepetible, porque nunca estará el papel en el mismo sitio, y nunca será el mismo el lector, ni siquiera los guardias que tienen que mantenerse inmersos en el montaje, y que le han tomado cariño, a un espacio cálido y con libros, las terribles fotos hay que acercarse a verlas, así como a algunas de las pintas, con distintas letras ¿se ayudó el artista? ¿es todo su obra? hizo un plano dejando instrucciones?
Se puede salir de ese espacio caótico sin tener que establecer un orden esquemático en el para hacerlo habitable, véase transitable, se puede salir uno del montaje para después recordar que existe, y que siempre estará allí, en la sensación de haber participado en un genocidio, a la vez cómo víctima y cómo verdugo, no como cuando asistimos circunspectos al espectáculo televisivo, sino como cuando nos adentramos en una casa de los sustos o a otra representación, la sentimos más real que la realidad que nos digieren los mass media.
En el Paseo de la Reforma
Exposición de esculturas de Leonora Carrington
Obra de teatro en el Helénico
Una relación pornográfica
literature, mexico, literatur, photos, sexo
agenda cvr,
Claudio Girola,
exposiciones,
Leonora Carrington,
museos,
teatro,
Thomas Hischhorn,
Wolfgan Tillmans
En el país del viento
Reseña de la obra El país de otoño
Copyright Carlos Vidali Rebolledo
El país de Octubre es una colección de cuentos de juventud de Ray Bradbury, en la edición del Minotauro apunta el autor que los cuentos no son del estilo que posteriormente lo caracterizó y que muchos prácticamente los reescribió para la edición del volumen, son de los años de a penas comenzada la posguerra (fría) y se enmarcan en una sociedad americana en expansión y que comienza a lidiar con el automovil, la vida en los suburbios y las ferias itinerantes.
Este es uno de los tres principales libros de Ray Bradbury, para mí, junto con Las crónicas marcianas y Farenheit 451, las Crónicas las he leído más de una vez y con Farenheit nunca he podido..., pero digo esto porque el título de la obra, adaptación de dos de los cuentos de El país de octubre se llama El país de otoño, y se me dificultó recordar el nombre antes de asistir a la puesta, no lo relacioné el absoluto con la obra bradburiana, lo cual es una lástima, pues creo que se hubiera logrado mayor asistencia si la producción se hubiera apegado al título original.
Asistimos a la adaptación de "El viento", en el primer acto. Un personaje inmóvil nos recibe en la sala del Carlos Lazo (el cual después de mucho tiempo ve utilizado con todo su gran escenario y su butaquero (asistí hace casi un año a Matando horas de García, dirigida por Ignacio Ferreira, con Citlali Huezo, Laura Furlan y..., y de Los espíritus no tienen peso. de Tomás Rojas con Quinlan, Adriana y..., en las cuales el público compartía las tablas con los actores)). El personaje, pues, se mantiene inmóvil, sobre un andamio, y aparece una mujer en baby doll, hermosa y muy arreglada (Ana Ligia García) que responde el teléfono, se queja amargamente con su marido porque éste no se presenta y al parecer se la pasa apaciguando a su amigo loco, esta mujer hace unos pasos dancísticos que dan un poco de movimiento a la impasible escena, pero nos queda claro de que la relación de su marido y el personaje inmóvil está deteriorando su matrimonio. Aparece el marido (Juan Navarrete) y habla con su amigo (Jacobo Atri), se habla del Valle de los Vientos, al parecer en el Tíbet, desde donde nace el viento, ese asesino que se apare en tifones y tornados y que cobra vidas al por mayor, y del cual está tan atemorizado, hasta la parálisis, el personaje que se sienta en su mecedora impasible y que habla con su canario enjaulado (el movimiento del canario en la jaula, frente a la voz proyectada por el actor, tiene cierta fuerza sobretodo por los sobresaltos del animal al que se le grita en el oído), sobre una pantalla inmensa se proyectan manchas que nos hacen pensar en una tormenta, el amigo tiene que irse con su mujer que ha invitado a cenar a unos amigos, pero no se despega del teléfono, creo que la mejor actuación en toda la obra de Atri es su grabación en al teléfono, mientas se le sigue viendo inmóvil sobre el andamio, la mujer y el marido se pelean respecto a si debe o no contestar el teléfono, y cuando lo hace una vez, el personaje advierte que el viento ha venido por él, que está perdido, que rodea la casa como "un gran monstruo neumático", y luego vuelve a llamar, y se calma, después, el viento tumbará las líneas telefónicas e invadirá la casa del matrimonio, que sin haber creído en El Monstruo, acabará aplastado por el mismo... los amigos van vestidos de soldados, lo que nos hace pensar que este monstruo es la guerra (acierto del director), la relación con entre los amigos tiene una connotación sexual también (la mujer descubre una erección mientras este habla por teléfono), y en algún momento se logra una atmósfera perturbadora, los movimientos corporales de MMM me parecen un poco torpes, pero, si no fuera por la demasiado larga secuencia inicial el acto está logrado.
Sin embargo es en el segundo acto "El pequeño asesino" donde la asistencia a la representación cobra sentido: una mujer en una cama de hospital, junto a un cunero para recién nacidos, comienza a oír un llanto potente y prolongado de bebé, admito que tardé en darme cuenta de que era esta misma mujer la que producía el desesperante chillido, de una gran potencia y fuerza dramática, la mujer, se levanta de la cama, y nos muestra su desnudez total ensangrentada, se acerca al cunero, intercalando el llanto con sus palabras y va a asfixiar al niño, no lo logra, después se enferma cada vez y médico y marido comentan sobre el terrible estado en que la operación (cesárea) ha dejado a la mujer y la posibilidad de que ésta no quiera al niño, de que tema que éste, quiera asesinarla con medios inesperados. Marido (Navarrete) y médico no creen estas patrañas, pero el marido, después de descubrir algunas pistas, también comienza a sospechar, la mujer muere por tropezarse con un muñeco en las escaleras que al parecer el bebé ha dejado y viene ahí, en la conversación con el doctor (Atri), el mejor diálogo de toda la pieza, el padre sospechando de un bebé que se arrastra con un mínimo consumo de energía por la casa, que se puede esconder en cualquier parte, que no duerme y mantiene mirada y oídos atentos constantemente buscando venganza por haber sido expulsado del paraíso tibio y cómo del vientre materno. El doctor le administra sedantes ("usted lo está ayudando doctor") y también muere, un moisés flotante nos lo hace tétrico y poderoso, los efectos en video no son tan espectacúlares, pero nos dejan claro que el pequeño ha matado a sus padres. En el cuento bradburiano el doctor también adquiere la extraña paranoia, pero aquí es suficiente constatar la posible crueldad de un recién nacido.
Ambos cuentos nos sitúan en la oscura posguerra y los misterios de una vida suburbana que a penas se comienza vislumbrar (tengo que manejar 50 millas para ir a verte...), y la actuación de Ligia en el segundo acto es poderosa y y conmovedora, Navarrete tiene momentos lùcidos, pero Atri llega muy pocas veces a mostrarnos un personaje verosímil. Hay momentos de sobresalto, pero más debido a los potentes efectos sonoros que a la fuerza de los actores o la trama (excepto Ligia). Debo admitir que creo que falto un poco de trabajo, pero ese segundo acto, bien vale la pena.
Próximas presentaciones en mayo.
3 de cinco estrellas.
Reseña de Olga Harmony en La Jornada del 6 de marzo
"El país de otoño", espectáculo teatral basado en "The october country", de Ray Bradbury. Teatro Carlos Lazo de la facultad de arquitectura, ciudad universitaria.
Funciones los días 1, 7, 8, 14 y 15 de marzo. Viernes 20:00 hrs, sábados 19:00 hrs.
Con Ana Ligia García, Juan Navarrete y Jacobo Atri.
Escenografía: Arturo Nava. Dirección: Mauricio Pimentel. Diseño sonoro: Rodrigo Espinosa, Video: Ignacio Ferreira
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2008-02-29
¡Prometeo desatado!
¡Ir tod@s a ver a Jorge León (y a sus comparsas) echarse unos rounds para ganar como actor!
Por otra parte, "Prometeo" es una pieza teatral sobre el mito del semidiós griego que se desobedece a Zeus y se sacrifica entregándole al hombre el fuego (el conocimiento). El autor recrea, dentro del mundo del boxeo, esta imagen mítica para hablar acerca del castigo y el propio sacrificio.
Texto poético, aderezado con una fuerte carga de ironía, cuya puesta se desarrolla durante una función de box a 12 rounds, donde diálogos cruzados y monólogos compartidos de cinco personajes, dejan entrever un mundo complejo de emociones y golpes, apostando a la presencia actoral como principal elemento estético.
Está escrita por Rodrígo García y dirigida por Luis Sierra. Actúan Mariana Rudich, Mireillie Anaya, Jorge León, Tomihuatzi Xeluatzin. Boxeo y trabajo de esquina: Hermanos Padilla. Iniciará su temporada el 29 de febrero.
Que Hacer y One Digital Entertainment te invita al estreno la obra de teatro PROMETEO, dirigira por Luis Sierra y que es una obra de teatro sui géneris la cual esta montada en la azotea del Foro Cultural Shakespeare, donde se lleva acabo una función de Box que no se actúa, se combate, todo a 12 Rounds.
Estreno, viernes 29 de Febrero de 2008
Funciones Viernes
18:30 Hrs.
Foro Cultural Shakespeare.
Zamora 7, Condesa.
Por otra parte, "Prometeo" es una pieza teatral sobre el mito del semidiós griego que se desobedece a Zeus y se sacrifica entregándole al hombre el fuego (el conocimiento). El autor recrea, dentro del mundo del boxeo, esta imagen mítica para hablar acerca del castigo y el propio sacrificio.
Texto poético, aderezado con una fuerte carga de ironía, cuya puesta se desarrolla durante una función de box a 12 rounds, donde diálogos cruzados y monólogos compartidos de cinco personajes, dejan entrever un mundo complejo de emociones y golpes, apostando a la presencia actoral como principal elemento estético.
Está escrita por Rodrígo García y dirigida por Luis Sierra. Actúan Mariana Rudich, Mireillie Anaya, Jorge León, Tomihuatzi Xeluatzin. Boxeo y trabajo de esquina: Hermanos Padilla. Iniciará su temporada el 29 de febrero.
Que Hacer y One Digital Entertainment te invita al estreno la obra de teatro PROMETEO, dirigira por Luis Sierra y que es una obra de teatro sui géneris la cual esta montada en la azotea del Foro Cultural Shakespeare, donde se lleva acabo una función de Box que no se actúa, se combate, todo a 12 Rounds.
Estreno, viernes 29 de Febrero de 2008
Funciones Viernes
18:30 Hrs.
Foro Cultural Shakespeare.
Zamora 7, Condesa.
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2007-10-12
Centro Nacional de las ArtesColoquio de Teatro Mexicano Contemporáneo. 9, 10 y 11 de octubre de 2007
Centro Nacional de las Artes, Aula Magna José Vasconcelos
19 hrs Dirección de escena contemporánea, participan Sandra Félix, Martín Acosta, Luis de Tavira.

Sandra Félix da inicio a la conferencia hablando de su pasado, en el intento de mostrarse “desnuda” ante el público (como ha hecho hacerlo a tantas actrices) y nos dice que su padre les prohibía hablar de sus miserias a la gente para que no los menospreciaran, con la voz cortada, al borde del llanto…, pero hasta que comenzó a hacer teatro se sintió liberada, en el mundo ficticio, pudiendo decir lo que quisiera. Se fue calmando, y diciendo que fue una actriz fracasada. Al parecer es una característica que compartían todos los directores en el presidium, lo admitieron Martín y Sandra, el maestro no lo admitió, pero es vox populi que era mal actor. Lo más interesante que dijo es que se adentró mucho en su última puesta en escena, La señorita Julia, de Marver, y creo que sí logró adentrarse en la época de la escena, aunque menos en el lenguaje de los personajes.
Martín admitió que descubrió joven que “el teatro mexicano lo necesitaba”, que en realidad el teatro contemporáneo es el “teatro del futuro” y que vislumbró este teatro gracias a que en su juventud, en el cervantino festival, asistió a una función de la compañía de Kantor, se quejó de la mediocridad nacional, como todo snob que se precie de serlo y de que él “a los castillos subió, a las cabañas bajó”, sus comentarios sucitaron más risas que reflexiones…, aunque apuntó acertadamente aquello sobre la transgresión y el hecho poético.
Finalmente El Maestro Tavira, habló de la Responsabilidad del director, de lo novísimo que es este oficio, de que se siente el capitán de un gran barco cada vez que dirige y que no sabe cómo pueden seguirlo, habló de un cuadro del viejo Brueguel en el que un viejo ciego guía a otros ciegos, y del que el espectador propone el desenlace (es el que ilustra, pero lo describió completamente diferente, como puede apreciarse, nos relató “su imagen”, como hace en sus puestas contemporáneas); del aprendizaje que debe lograrse en cada montaje y de la falta de solidaridad en el gremio de los directores donde “el mayor éxito es el fracaso del otro y el mayor fracaso es el éxito del otro” Cuando pronunció la palabra Teleología, el público, en su mayoría jóvenes estudiantes de la Escuala de Teatro del INBA, comenzaron a salirse, y cortó el discurso. Luego evadió la sesión de preguntas y respuestas para irse a ensayar su puesta de “La piel de castor” de Huppman que se estrenará próximamente en Michoacán.
19 hrs Dirección de escena contemporánea, participan Sandra Félix, Martín Acosta, Luis de Tavira.
Sandra Félix da inicio a la conferencia hablando de su pasado, en el intento de mostrarse “desnuda” ante el público (como ha hecho hacerlo a tantas actrices) y nos dice que su padre les prohibía hablar de sus miserias a la gente para que no los menospreciaran, con la voz cortada, al borde del llanto…, pero hasta que comenzó a hacer teatro se sintió liberada, en el mundo ficticio, pudiendo decir lo que quisiera. Se fue calmando, y diciendo que fue una actriz fracasada. Al parecer es una característica que compartían todos los directores en el presidium, lo admitieron Martín y Sandra, el maestro no lo admitió, pero es vox populi que era mal actor. Lo más interesante que dijo es que se adentró mucho en su última puesta en escena, La señorita Julia, de Marver, y creo que sí logró adentrarse en la época de la escena, aunque menos en el lenguaje de los personajes.
Martín admitió que descubrió joven que “el teatro mexicano lo necesitaba”, que en realidad el teatro contemporáneo es el “teatro del futuro” y que vislumbró este teatro gracias a que en su juventud, en el cervantino festival, asistió a una función de la compañía de Kantor, se quejó de la mediocridad nacional, como todo snob que se precie de serlo y de que él “a los castillos subió, a las cabañas bajó”, sus comentarios sucitaron más risas que reflexiones…, aunque apuntó acertadamente aquello sobre la transgresión y el hecho poético.
Finalmente El Maestro Tavira, habló de la Responsabilidad del director, de lo novísimo que es este oficio, de que se siente el capitán de un gran barco cada vez que dirige y que no sabe cómo pueden seguirlo, habló de un cuadro del viejo Brueguel en el que un viejo ciego guía a otros ciegos, y del que el espectador propone el desenlace (es el que ilustra, pero lo describió completamente diferente, como puede apreciarse, nos relató “su imagen”, como hace en sus puestas contemporáneas); del aprendizaje que debe lograrse en cada montaje y de la falta de solidaridad en el gremio de los directores donde “el mayor éxito es el fracaso del otro y el mayor fracaso es el éxito del otro” Cuando pronunció la palabra Teleología, el público, en su mayoría jóvenes estudiantes de la Escuala de Teatro del INBA, comenzaron a salirse, y cortó el discurso. Luego evadió la sesión de preguntas y respuestas para irse a ensayar su puesta de “La piel de castor” de Huppman que se estrenará próximamente en Michoacán.
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