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2021-09-09


Lo que viene y lo que se va Carlos Vidali Rebolledo 20210909



Ruinas del futuro Franco Arocha

De madera y aire Jeffly Gabriela Molina

Galería Enrique Guerrero

20210907-20211030

La galería Enrique Guerrero está en la colonia San Miguel Chapultepec de la CDMX. Es un espacio abierto, literalmente, una puerta da acceso a lo que parece desde fuera una casa colonial semiabandonada. Se entra a un gran patio, una media casa romana, las habitaciones se disponían alrededor del espacio reservado a la carga y descarga o al descanso de las bestias, o al juego de los niños. Las puertas de las que fueran habitaciones, cocinas, salas, comedores han sido abatidas, y en cuanto a puertas hay que especificar, fueron retiradas. Entonces el visitante se pasea frente a una serie de salas siempre abiertas y con altos techos.

El blanco de las paredes, columnas y arquerías es luminosamente blanco, gracias a la iluminación que se desborda del techo en potentes leds cilíndricos y largos. Todo recién pintado después de ¿cuán pocas exposiciones durante la pandemia infinita? Difícil conseguir estacionamiento cerca de la galería, lo que en días lluviosos, como el de esta inauguración, puede ser incómodo.

La sala de la entrada, donde alguna vez hubiera una gran cocina, anida las cuatro obras de Jeffly Gabriela, una mujer menuda de altos tacones, larga cabellera negra y con un talento especial para el retrato, el surrealismo, la caligrafía y la decoración. Su díptico está compuesto por dos telas pintadas al óleo, una de las cuales es un detalle de la primera: dos mujeres: una no tan anciana ocupa una silla con brazos junto a una orquídea a la izquierda y otra mujer, joven, de larga cabellera oscura se sienta a su lado y la mira, mientras la mayor se concentra ensimismada una hebra invisible de hilo. La mujer joven, autorretrato de la autora, tiene una calidad transparente que nos permite ver a través de ella, hacia un baño luminoso donde una vieja desnuda toma una ducha. Sobre las paredes de la habitación hay un cuadro con flores, otro con una mano que toma y da, y un retrato en blanco y negro del el amor de la vida de la abuela, el abuelo joven. El otro cuadro del díptico, un poco más grande, presenta un detalle del baño luminoso, su coladera a la mitad por la que se drena la casa para limpiarla, en esa coladera nace una flor. Hay un texto manuscrito fantasmalmente sobre el cuadro realista que cuestiona hechos, palabras y fe (14 mil USD cada una de las partes).

Tuvimos la suerte de que la pintora, obligada a portar barbijo en todo momento, nos explicara su composición y las dificultades e intelectualizaciones que la llevaron a producir una obra tal, de 147  y 152 cm2 respectivamente: “La anciana es mi abuela, que ha sido diagnosticada con Alzheimer y está perdiendo la memoria, de ahí que esté yo junto a ella como despareciendo, transparentándome. Las coladeras en las casas venezolanas (de donde es oriunda la artista) son una especie de vórtice por donde se va yendo tanto la mugre como todo lo demás, por eso aparece en ambos cuadros, en el segundo como un motivo de esperanza. Esta obra es mi pasado.”

El presente de la artista es su vida matrimonial, lo que nos queda claro gracias a un retrato al estilo renacentista de su reciente marido (51 x 114 cm, 5 mil USD), haciendo entrega de una diminuta florecilla, como se ve en algunos cuadros de ese periodo que inspiraron a la pintora. La tercera obra, manumentalesca, 197 x 187 cm 16 mil USD , está dividida en viñetas y habla de la futura casa de la artista, donde sombras, mariposas, pies, un retrato de su madre otro de su abuela y su autorretrato desnudo realizado a partir de un dibujo de su marido conviven en azules más o menos profundos entrecortados por colores carne. La profundidad, las sombras, las transparencias, los huevos, la firmeza de la pisada y un más allá ascendente interesan a esta energética pintora.

Del otro lado, en lo que sería la habitación principal de la vieja casa porfiriana se aloja la copia (180 x 300 cm, 25 mil USD) realizada por Francho Arocha con lascas de pintura robada de la ciudad de México del Gloriosa victoria de Diego Rivera (1954). También podemos ver una reproducción tamaño tabloide del famoso mural portátil que permaneció perdido en la URSS-Rusia varios años y que fue rescado para ser expuesto en Guatemala en 2010.

El efecto producido por el "collage" de pinturas, de las lascas de pintura pegadas sobre madera, da a la copia un carácter caricaturesco, las expresiones faciales están borradas o a penas delineadas, pero la expresión del conjunto descansa en la densa pintura y el color, más que en el signo-símbolo afilado que interesa al Sapo-Rana. Tanta es la capacidad evocativa de la obra que un insecto hoja se camufló sobre uno de sus árboles durante inauguración de la exposición.

El artista guatemalteco se ha exiliado lógicamente en México, en definitiva la vida para un alma joven y con voluntad de experimentar se orienta hacia la CDMX más que hacia la Antigua. Con un nacionalismo renaciente, el artista asume con esta obra lo terrible y agachón que puede ser un guatemalteco, el personaje central con pistola y dinero, que mucho tiene de mexicano: a fin de cuentas ambas nacionalidades nacen en la misma cuna y abrevan del mismo torrente.

En las otras dos salas, el pintor mancha las hojas del libro México negro (que habla también de ese agachonismo tan mexichapín) con smog y las enchincheta a la pared. Este arreglo alimenta la curiosidad en el espectador, quien desea ver el polvo decorando aleatorio y sorprendente las palabras de un libro que no ha tenido necesidad de actualizarse desde 1986. Esta es una instalación única de 315 páginas del libro intervenidas. La obra se cotiza en 8 mil USD.

Dos artistas de abajo del Usumacinta y el Arauca que es un placer tener entre nosotros (la venezolana radica en EEUU) y que juntas llenan un gran espacio, dando pie a la reflexión, la convivencia y el disfrute de la actividad estética en convivio, una forma de que las emociones se nos contagien y contagiar encantados de hacerlo. Siempre será agradable estar juntos viendo obras hermosas, lo que podríamos llamar “monumentos”, definidos por Arocha como “gestos materializados que hasta ahora habían vivido en mi mente como ruinas del futuro”. (https://bit.ly/3yYCIis) 

2021-07-29

Tenía buena pinta (2021) - IMDb

Tenía buena pinta (2021) - IMDb

Amor de cuento (Good on Paper), EEUU, 2021 de Kimmy Gatewood.

 


A todos nos gustaría ver una mujer Seinfeld, es decir, una mujer que sea capaz de hacerse una autocrítica tan feroz y a la vez tan cómica y entretenida como la hizo Seinfeld en sus muchas temporadas de programa. El comediante de standup (el estandopero) reflexionaba sobre el suceso de su vida frente a su más o menos entretenida ausencia, y ese era su trabajo, por lo que mantenía un ojo crítico de todos los actos que realizaba en el día para determinar si tenían un potencial cómico, o patético, que vienen a ser lo mismo según la intención con la que se miren.

Andrea (Iliza Shlesinger, que además de actuar como la protagonista escribió la película) tiene una vida complicada y promiscua mientras va haciéndose un nombre como estandopera y actriz. Le cuesta mucho trabajo, pero es natural y estudiadamente graciosa, cuando llega a hacer casting demuestra a los productores que tiene mejor sentido de la comedia que sus anquilosados guionistas.

Aparece un día, en el aeropuerto un hombre no muy apuesto, Dennis (Ryan Hansen) pero que sabe lo que podría gustarle, que la estudia, que va siendo lo que ella quiere que sea y que con lástima y sacrificios va haciéndose querer. Pero en lo que dice hay mucho de mentira, y de ahí el título de la película, que por cierto tiene una gran cantidad de títulos diferentes según el país: A segunda vista en Brasil, En teoría en Canadá, Parecía perfecto, pero en cambio… en Italia Tenía buena pinta, en España.

La acción y relación de los enamorados se va intercalando con partes del show de Andrea ante su público, que da varias noches por semana, y en estos fragmentos del show va haciendo la autocrítica de su situación, de su enamoramiento, de su incapacidad para enamorarse, de los problemas de las mujeres de treinta y tantos para encontrar y conservar el amor sin caer en la simple autocomplacencia. El reloj biológico no es un tema de conversación o de mofa, pero está presente marcando a la protagonista en sus decisiones inconscientes.

El engaño no duele porque precisamente se vive engañado y no se puede saber lo que a uno le hace daño si no se da cuenta del daño que se le está haciendo, pero el desengaño, el desengaño es una fuerza poderosa que nos puede llevar a extremos terribles, cercanos a la muerte o la voluntad de castigo y de tortura incontrolables. Cerca de esos extremos llega Andrea.

Y Dennis se defiende, como puede, como podría. Se dice al inicio que la historia de esta historia es una historia casi verdadera. No se puede dudar que la experiencia de Andrea o de Iliza es común para muchas mujeres, que el hombre se presenta de una forma para luego mostrar su verdadera naturaleza una vez que ha conseguido implantarse en el corazón femenino. Se buscará el escarnio para tales hombres, pero aquí al menos, como Seinfeld, la guionista y actriz reconoce su propio patetismo y ridiculez escarneciendo lo que alguna vez amó.


2016-01-21

Lejos del mundanal ruido (Far from the madding crowd), 2015. Dir. Thomas Vinterberg

Lejos del mundanal ruido está basada en la novela homónima de Thomas Hardy. En ella se retrata a una mujer que sola y con la ayuda de la fortuna logra labrarse un futuro independiente. Si bien había sido una desvalida huérfana que conoce la miseria, al recibir una herencia hace un lado a su pretendiente, un pastor que cae en desgracia, Gabriel Oak, y que tras perder su independencia se convierte en su fiel mayordomo.
Esta mujer atraerá por su belleza, por su carácter y por su fortuna a más de un pretendiente digno de ella: nobles, comerciantes y soldados. Aunque Gabriel trabaja con ella  y la aconseja en contra, la Señorita Everdene  se casará con un hombre indigno, pero de rango militar y desprecia a un aristocrático mejor partido, al que no la ata el deseo que hace florecer el militar.
Es interesante notar la fortaleza y determinación de esta mujer victoriana, que reta al deber ser de su época y trata de plantarse con méritos propios en sitios reservados para los hombres, tales como el mercado, la producción agrícola y el comercio. La heroína tiene más de una pareja sexual en su vida y enamora perdidamente a los hombres, y aunque el destino no la deje cometer errores irreparables, sufre por sus decisiones.
La actuación de Carey Mulligan como Batsheba Everdene nos hace verla crecer apresuradamente por las emociones recibidas. El aire indiferente de Matthias Schoenaerts logra explosividad en el clímax y tanto el casting como el arte y la fotografía capturan el medio rural inglés decimonónico de forma casi acogedora. “Es difícil para una mujer definir sus sentimientos en un lenguaje que está hecho por los hombres sobretodo para expresar los suyos”, dice Batsheba, mujer que gana terreno a finales del siglo XIX en Inglaterra, terreno conquistado gracias a su trabajo para apropiarse definiciones que estaban limitadas a los hombres.
Site:
Trailer 1 (corto)
Trailer 2 (largo)

Thomas Vinterberg,  Carey Mulligan y Matthias Schoenaerts durante la filmación.

2008-06-02

¡Cuidado con la cabeza! (¡que la pierdes!)

El monstruo de Amstette ha vuelto a poner a Austria en el mapa, después de que se descubrió que su primer ministro en los años 80 era un nazi convicto, después de que ganó el premio nobel de literatura una escritora que se regodea en la crueldad y la sexualidad enfermiza, después de que fue en Austria donde nació Hitler y el usurpador Maximiliniano, y donde nació el psicoanálisis, que a muchos todavía parece una práctica perversa...
¿Le tienen miedo a pocas cosas pues los austriacos? Lo han visto todo, los rodean y los formaron los pueblos más sanguinarios y los más ilustrados (Rumania, Alemania, Prusia, Grecia, Italia, Serbia, Chequia, Eslovaquia, Bohemia), son católicos, no dejaron entrar al hereje calvinista, ni al luterano, ni al mahometano, tienen pacto directo con Dios, a través del Papa.
En Cabeza Muerta, un padre ha encerrado a su hija y abusa de ella, no la deja crecer, no la deja desarrollarse, no la deja ver la luz del día, y ella, ya convencida de que el encierro le conviene, tampoco quiere salir, se siente cómoda y segura en su prisión (el Síndrome de Estocolmo...), a veces, a veces no, a veces recuerda a su madre con odio y a veces con amor, a veces quisiera estar enamorada, a veces quisiera que se le rompiera el corazón, pero no sabe lo que es eso, o lo sabe demasiado bien, a veces quisiera que una bruja la protegiera, la bruja que es su misma madre, su padre no hace sino que quejarse, "me manché el zapato, lo metí en un charco, rompí un hielo que se estaba formado y mira"..., no tiene mucho que hacer el viejo, excelentemente interpretado por David Hevia en esta lectura dramatizada que bien podría ser una puesta en escena con toda la barba, como Hevia, que se ha convertido en un actor que controla la voz de manera fantástica. Daniela Reza, a la que dirige, imponente en su presencia y en el registro de su actuación, que pasa de los gritos a los susurros permitiéndonos oír sus lineas con una claridad y una simplicidad que se agradecen, por un lado por decir lo terrible de manera comprensible y por el otro por hacer poético lo terrible.
Hay un olor, que en cuanto entra el padre a la habitación le preocupa, claro, hay algo podrido en en Austria ¿será este catolicismo falso y cínico que además existe en todo país donde se impone? ¿Será la imposibilidad de trascender la relación edípica y el tener que seguir la vida como si nada, mientras todo esta podrido y se destruye (¿afuera?)? La hija siente que lo que toca lo destruye, lo afea, lo ensucia, ella está sucia, ensuciada..., el hermano también está allí para tener relaciones sexuales con la hermana, el hermano abortado (¿una fantasía?), para no permitirle caer, como la madre, pero no la acompañan, no hay compañía, sólo hay un viejo cabrón que se aprovecha de ella y al que no puede contraatacar como debiera porque es su propia creación, sólo se deja hacer, se deja ser, en el otro, y no en sí misma.
Se da la casualidad de que la puesta (la apuesta), la lectura, coincide con el descubrimiento de el monstruo real, Warum? ¿Por qué? Bueno, la magia del teatro, bueno, ¿Cómo pudo aguantar tanto la hija? ¿No era un poco cómplice ella también? ¿No podía haberle atizado al viejo en la cabeza en un momento de distracción y liberarse? Warum? En la obra queda claro que ella no sólo es víctima de su encierro, también es cómplice, el viejo ya ni sabe si está soñando o no, Fritzl, el encerrador (de la no-ficción), dijo a un tabloide que lo entrevistó en su celda aislada: "el incesto se convirtió en una adicción" y en un detalle coincidente con la puesta (que no es una puesta, es una lectura dramatizada aunque parezca una puesta...) dice: "llevaba flores a mi hija...", lo mismo que hace el personaje... un hombre que lleva flores a una mujer de alguna manera busca atraparla, enredarla, o ¿eso siente la mujer? o ¿eso cree el portador de flores? La mujer que recibe las flores corre el riesgo de matar su cabeza, su pensamiento, porque se cree que se puede enamora, pero también puede ser esa su mayor felicidad, la alegría de sentirse adorada como un ser sobrenatural, como un muerto al que después de todo se le ama profundamente, aunque no exista, aunque exista sólo en la mente, aunque sea en la mente de una sola persona.
Las actuaciones y la dirección son magníficas, Hevia hizo un gran trabajo en la selección de actores y esperemos ver esta obra ahora pronto en un montaje todavía más acongojante que este "drama leído", como dijo el director al terminar la "función".

Cabeza Muerta se presentó como lectura dramatizada en el Teatro El Granero el 5 y el 12 de mayo de 2008 con las actuaciones de David Hevia, Daniela Reza, Gabino Rodríguez y Mónica Jiménez.

2008-04-01

El imperio de los sinsentidos

Reseña de la obra Interpretando a la víctima (Gruta del Helénico Viernes 8:30, Sábado 7 y domingo 18 hrs. $200 sin descuento alguno)
Copyright Carlos Vidali Rebolledo

La Unión Soviética se desmoronó, y en Rusia se heredó una enorme riqueza que había sido controlada por un estado policíaco, represor, cínico, castrante, despótico, limitante para el desarrollo del individuo y de la sociedad, opresivo..., bueno, en suma, un estado como todos los demás estados, con la diferencia de que la economía estaba dirigida al beneficio de toda la sociedad y no al beneficio de una pequeña élite --en teoría al menos, lo que ya es bastante, porque el que sea aceptado por todos que el estado está ahí para beneficiar al individuo antes que a la sociedad es vergüenza neoliberal, como dice Theodore Sturgeon, en Los cristales soñadores "primero hay que proteger a la especie, luego al grupo y luego al individuo, porque si se da prioridad a éste último, el grupo y la especie peligran" así nos lo demuestra la debacle ecológica que se avecina; pero ahora Rusia, afortunadamente, es uno de los países que cuenta con la mayor cantidad de multimillonarios (herederos) y una libertad democrática mucho mayor que una gran cantidad de países del mundo...

En el estado polarizado que dejó de ser la Unión Soviética para convertirse en una pléyade de países "libres" e "independientes" vive Valia (Antonio Vega), no uno de los tantos millonarios, sino un joven treintón (?) que dejó de comer surimi porque los letones se mean y se masturban sobre los cargamentos dirigidos a Rusia, país al que odian, pues los invadió antes que los nazis (Letonía, por ejemplo, es un país reaccionariamente católico donde, afirman sus líderes, los matrimonios entre personas del mismo sexo son lo mismo que si un hombre o una mujer decidiera casarse con un perro).

Valia dejó la universidad por cierta apatía existencial que al parecer comparten sus coetáneos y se dedica a representar a la víctima en las reconstrucciones que hace la policía de asesinatos, en el lugar de los hechos. Un trabajo digno, pero que como todos los empleos en Rusia tiene una relación estrecha con corrupciones y mafias, y los tres (o cuatro) crímenes que reconstruye Valia puede o no ser sintomáticos de la decadencia rusa, que los dramaturgos (los hermanos rusos Plesnyakov) buscan retratar mediante una farsa, a veces macabra.

Los crímenes consisten en asesinatos o intentos de asesinato, uno de los presuntos responsables trata de matar a una mujer en un baño y luego sacarla en pedacitos en una bolsita del super, a otro se le presenta la posibilidad momentánea de ser liberado mediante un acto de corrupción del sargento Seva (Roldán Ramirez, quien pronto dominará la técnica actoral), el cual tiene claro que sin estudios superiores no podrá avanzar socialmente y al que tienta Valia para lograrlo sin esforzarse mucho; otro le revienta dos balazos en la nuca a su mejor amigo de la secundaria por burlarse de su modesto negocio (lavacoches). Los criminales son interpretados con maestría por Héctor Holten, que logra dotar a cada uno de una personalidad independiente: Ana Graham, representa a las testigos de tan terribles hechos en una actuación un poco aburrida. El que conduce la investigación es el Inspector (Enrique Singer) que representa a la vieja guardia soviética y que si bien es corrupto, borracho y promiscuo (se echa fuera de escena un round con la sexy Sargento Lyuda, Maricarmen Nuñez), está muy preocupado porque esta generación de jóvenes sin moral alguna --más allá de la ganancia rápida--, son los que manejan los reactores nucleares, los aviones que heredaron del Ejército Rojo y la educación infantil.

Valia vive con sus padres, que son Enrique Singer (en una vis cómica que poco le conocíamos) y una Ana Graham de un mal humor insoportable (el mejor de sus personajes), ambos padres tienen un bagaje cultural distinto, lo que no les impide haber vivido juntos más de 30 años, a éstos los vemos casi siempre como a Nell y a Nagg (los padres de Hamm en el Fin de partida de Beckett) dentro de una especie de cubículos en los que no se les ven las piernas, parecen decir como Nell, "nada es más gracioso que la infelicidad"..., personajes profundamente mutilados y por lo tanto cautivos... se les dificulta domar a su hijo que ha aprendido todos los trucos para zafarse de cualquier tipo de responsabilidad (doméstica o laboral), porque sabe desde joven que "para que no te castiguen más, tienes que hacerlos creer que ya te están castigando lo suficiente".

Ls actuaciones de Holten y Singer son memorables y la solución del espacio escénico me parece correcta, la iluminación tiene un momento notable (cuando la misteriosa mujer japonesa canta una canción con cómico virtuosismo) y la escenografía, aunque espartana, es efectiva. La "coreografía" o el trazo cae en una persecución gratuita, pero hay pocos movimientos innecesarios; en general, se asistirá a la puesta divertida e inteligente de un buen texto.

4 de cinco estrellas.

2008-03-26

Una relación como tantas

Reseña de la obra de teatro Una relación pornográfica
Teatro Helénico
Copyright Carlos Vidali Rebolledo

Pornografía viene del vocablo griego πόρνη (porno) que quiere decir prostituta, así que la pornografía es el dibujo de la prostituta, en acción ¡Por fin una división lógica entre pornografía y erotismo! El erotismo sería el captar en imágenes (o en sonidos) una relación sexual entre una o dos (o más) personas que acceden voluntariamente a la "representación" para la cámara y la pornografía la veríamos cuando a alguien se le está pagando para que lleve a cabo tal o cual acto de prostitución.
Una relación pornográfica sería pues una que se establece a partir de la prostitución gráfica, aquí los personajes se buscan uno al otro como mercancías: un anuncio en la revista, un buscar cumplir una fantasía con alguien en un chat, la forma en la que se conocen es voluntariamente confusa, pero queda claro que ambos andan buscando algo que no cualquiera puede darles y que están dispuestos a darle al otro algo para que le cumpla sus deseos: dinero o no de por medio, prostitución.
La otra forma en la que se puede interpretar "pornográfica" es apegándonos por completo a su significante, al sonido producido: por no grafía, que no hay dibujo, no hay imagen, y la relación de los personajes es pornográfica en un principio porque nunca se nos revelará qué es lo que hacen cuando desaparecen tras la puerta giratoria, como de hotel de lujo, sabemos que es algo distinto a "hacer el amor", porque luego, emocionados, harán el amor, diferenciándolo de su acto pornográfico.
Diría que la obra está en el contexto del minimalismo abigarrado, es decir, se desarrolla enmedio de contradicciones: la escenografía es un gran cuadro de Mondrian (pero con líneas sueltas, es decir, sin remate, sin terminar de cuadrar, lo cual no gustaba a Mondrian en absoluto, pero algo deja abierto, aunque con una vibración sucia) del que los actores sacan y meten los objetos necesarios (una silla, una mesa ¡Una cama!), hay sin duda economía, me hubiera gustado más que los objetos se movieran por sí mismos, al menos al salir y entrar de las paredes, lo cual no hubiera representado ninguna dificultad técnica y evitaría perder la concentración en los movimientos irrelevantes de los actores.
Los actores, artífices del espectáculo teatral, víctimas y verdugos de sí mismos..., en esta adaptación (de Luis Mario Moncada, ex director de Helénico, donde se presenta la obra) hay un personaje de más, o más bien, la presencia corporal de un actor de más, en la película (el guión de philippe blasand, aquí una entrevista en francés ) ) una voz en off entrevista a los actores, aquí lo hace una especie de psicóloga tomando notas, la relación con este personaje parece un poco artificial y de alguna manera hace decrecer el "supense" en la dramaturgia, obliga a los personajes a dialogar en tanto más bien, cuando no están dialogando entre ellos, sus impresiones sobre la relación deberían ser más una relfexión interna, reflexión interna de dos personajes que pasan en minutos por todos los estados de una relación que evoluciona de sexual, a matrimonial a una relación de desamor. Sin embargo me agradó el que la interrogadora se dirigiera a uno de los personajes y otro le respondiera (aunque hubo un momento en que el equivoco fue obvio, pues pregunta directamente al masuculino una pregunta que podía haberse hecho a cualquiera de los dos).
Me parece que los actores estuvieron un poco abandonados por la director e interpretaron con su mejor esfuerzo, el actor (Hernán Mendoza), en los registros bajos es de gran naturalidad y está poco acartonado, pero en los altos recita torpemente, la actriz principal (Ana Cioccheti) varía mucho, en partes genial, en partes mediocre, el personaje de la "psicóloga" (Natalia Traven, que además es psicóloga de verdad...) es el más consistente, aunque mantener la neutralidad no es de lo más sencillo, el observador objetivo que actúa a los personajes incidentales con disfraces minamalistas y a veces un poco ridículos, creo que estos se podían haber evitado si la directora hubiera tenido un poco más de arrojo.
El vestuario en realidad es muy parco y si bien claramente da la impresión de que se trata de yupis chilangos acomodados, podría haber variado para resaltar la belleza de la actriz y hacer al actor menos burocrático, los pantalones y el sueter le quedaban mal a la psicóloga. La música original, pasa desapercibida y la iluminación no está mal.
3 estrellas de cinco.

2008-03-24

En el país del viento


Reseña de la obra El país de otoño
Copyright Carlos Vidali Rebolledo

El país de Octubre es una colección de cuentos de juventud de Ray Bradbury, en la edición del Minotauro apunta el autor que los cuentos no son del estilo que posteriormente lo caracterizó y que muchos prácticamente los reescribió para la edición del volumen, son de los años de a penas comenzada la posguerra (fría) y se enmarcan en una sociedad americana en expansión y que comienza a lidiar con el automovil, la vida en los suburbios y las ferias itinerantes.
Este es uno de los tres principales libros de Ray Bradbury, para mí, junto con Las crónicas marcianas y Farenheit 451, las Crónicas las he leído más de una vez y con Farenheit nunca he podido..., pero digo esto porque el título de la obra, adaptación de dos de los cuentos de El país de octubre se llama El país de otoño, y se me dificultó recordar el nombre antes de asistir a la puesta, no lo relacioné el absoluto con la obra bradburiana, lo cual es una lástima, pues creo que se hubiera logrado mayor asistencia si la producción se hubiera apegado al título original.
Asistimos a la adaptación de "El viento", en el primer acto. Un personaje inmóvil nos recibe en la sala del Carlos Lazo (el cual después de mucho tiempo ve utilizado con todo su gran escenario y su butaquero (asistí hace casi un año a Matando horas de García, dirigida por Ignacio Ferreira, con Citlali Huezo, Laura Furlan y..., y de Los espíritus no tienen peso. de Tomás Rojas con Quinlan, Adriana y..., en las cuales el público compartía las tablas con los actores)). El personaje, pues, se mantiene inmóvil, sobre un andamio, y aparece una mujer en baby doll, hermosa y muy arreglada (Ana Ligia García) que responde el teléfono, se queja amargamente con su marido porque éste no se presenta y al parecer se la pasa apaciguando a su amigo loco, esta mujer hace unos pasos dancísticos que dan un poco de movimiento a la impasible escena, pero nos queda claro de que la relación de su marido y el personaje inmóvil está deteriorando su matrimonio. Aparece el marido (Juan Navarrete) y habla con su amigo (Jacobo Atri), se habla del Valle de los Vientos, al parecer en el Tíbet, desde donde nace el viento, ese asesino que se apare en tifones y tornados y que cobra vidas al por mayor, y del cual está tan atemorizado, hasta la parálisis, el personaje que se sienta en su mecedora impasible y que habla con su canario enjaulado (el movimiento del canario en la jaula, frente a la voz proyectada por el actor, tiene cierta fuerza sobretodo por los sobresaltos del animal al que se le grita en el oído), sobre una pantalla inmensa se proyectan manchas que nos hacen pensar en una tormenta, el amigo tiene que irse con su mujer que ha invitado a cenar a unos amigos, pero no se despega del teléfono, creo que la mejor actuación en toda la obra de Atri es su grabación en al teléfono, mientas se le sigue viendo inmóvil sobre el andamio, la mujer y el marido se pelean respecto a si debe o no contestar el teléfono, y cuando lo hace una vez, el personaje advierte que el viento ha venido por él, que está perdido, que rodea la casa como "un gran monstruo neumático", y luego vuelve a llamar, y se calma, después, el viento tumbará las líneas telefónicas e invadirá la casa del matrimonio, que sin haber creído en El Monstruo, acabará aplastado por el mismo... los amigos van vestidos de soldados, lo que nos hace pensar que este monstruo es la guerra (acierto del director), la relación con entre los amigos tiene una connotación sexual también (la mujer descubre una erección mientras este habla por teléfono), y en algún momento se logra una atmósfera perturbadora, los movimientos corporales de MMM me parecen un poco torpes, pero, si no fuera por la demasiado larga secuencia inicial el acto está logrado.
Sin embargo es en el segundo acto "El pequeño asesino" donde la asistencia a la representación cobra sentido: una mujer en una cama de hospital, junto a un cunero para recién nacidos, comienza a oír un llanto potente y prolongado de bebé, admito que tardé en darme cuenta de que era esta misma mujer la que producía el desesperante chillido, de una gran potencia y fuerza dramática, la mujer, se levanta de la cama, y nos muestra su desnudez total ensangrentada, se acerca al cunero, intercalando el llanto con sus palabras y va a asfixiar al niño, no lo logra, después se enferma cada vez y médico y marido comentan sobre el terrible estado en que la operación (cesárea) ha dejado a la mujer y la posibilidad de que ésta no quiera al niño, de que tema que éste, quiera asesinarla con medios inesperados. Marido (Navarrete) y médico no creen estas patrañas, pero el marido, después de descubrir algunas pistas, también comienza a sospechar, la mujer muere por tropezarse con un muñeco en las escaleras que al parecer el bebé ha dejado y viene ahí, en la conversación con el doctor (Atri), el mejor diálogo de toda la pieza, el padre sospechando de un bebé que se arrastra con un mínimo consumo de energía por la casa, que se puede esconder en cualquier parte, que no duerme y mantiene mirada y oídos atentos constantemente buscando venganza por haber sido expulsado del paraíso tibio y cómo del vientre materno. El doctor le administra sedantes ("usted lo está ayudando doctor") y también muere, un moisés flotante nos lo hace tétrico y poderoso, los efectos en video no son tan espectacúlares, pero nos dejan claro que el pequeño ha matado a sus padres. En el cuento bradburiano el doctor también adquiere la extraña paranoia, pero aquí es suficiente constatar la posible crueldad de un recién nacido.
Ambos cuentos nos sitúan en la oscura posguerra y los misterios de una vida suburbana que a penas se comienza vislumbrar (tengo que manejar 50 millas para ir a verte...), y la actuación de Ligia en el segundo acto es poderosa y y conmovedora, Navarrete tiene momentos lùcidos, pero Atri llega muy pocas veces a mostrarnos un personaje verosímil. Hay momentos de sobresalto, pero más debido a los potentes efectos sonoros que a la fuerza de los actores o la trama (excepto Ligia). Debo admitir que creo que falto un poco de trabajo, pero ese segundo acto, bien vale la pena.
Próximas presentaciones en mayo.

3 de cinco estrellas.

Reseña de Olga Harmony en La Jornada del 6 de marzo

"El país de otoño", espectáculo teatral basado en "The october country", de Ray Bradbury. Teatro Carlos Lazo de la facultad de arquitectura, ciudad universitaria.
Funciones los días 1, 7, 8, 14 y 15 de marzo. Viernes 20:00 hrs, sábados 19:00 hrs.
Con Ana Ligia García, Juan Navarrete y Jacobo Atri.
Escenografía: Arturo Nava. Dirección: Mauricio Pimentel. Diseño sonoro: Rodrigo Espinosa, Video: Ignacio Ferreira